6 de julio de 2026
Hay una manera muy rápida de saber cómo cocina una casa: fijarse en su pan. Es lo primero que llega a la mesa y lo último que se suelta, y por eso no lo dejamos al azar.
De Frómista a Móstoles
Nuestro pan viene de Palencia, como buena parte de lo que servimos. Llega de Frómista, en pleno Camino de Santiago, de la mano de un obrador de referencia como Salazar: hogazas labradas a mano, de las que ya casi no se ven, junto a panes rústicos de corteza recia.
Si te fijas al venir, las verás: piezas grandes con dibujos trabajados sobre la corteza, hechas como se han hecho toda la vida en los hornos de los pueblos. Un pan que aguanta la salsa de los caracoles, acompaña un guiso de la carta o recoge el jugo del lechazo churro sin deshacerse.
El primer paso de la mesa
En la carta lo verás como servicio de pan y aceite. Detrás de esa línea hay lo que te contamos aquí: origen, oficio y una casa que cuida el detalle desde el primer bocado. Es la misma idea que nos trajo el sello de Alimentos de Palencia a la despensa.
¿Vienes a probarlo? Reserva tu mesa y empieza por el pan.
